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lunes, 12 de diciembre de 2011

INICIA LA VISITA DEL PAPA A MEXICO

El Papa Benedicto XVI ha celebrado la Eucaristía en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de las Américas, el pasado 12 de diciembre en la Basílica de San Pedro, con una considerable presencia de latinos residentes en Roma. El objetivo de la Eucaristía fue el de agradecer a Dios por América como el país de la Esperanza y en torno a esta celebración recordar a algunos países latinoamericanos que celebran el Bicentenario de su independencia (Argentina, Colombia, Chile, México, Venezuela y Paraguay). El Sumo Pontífice ha resaltado la necesidad de mirar a la Virgen María con ojos de esperanza en medio de las dificultades que se viven en estos países latinoamericanos defendiendo la vida humana desde su concepción.

En este tiempo de grandes cambios culturales que se están viviendo, el Papa Benedicto XVI invita a un renovado anuncio del Evangelio a través de eventos que marcaran un ritmo de vida cristiana especia, como es el Año de la Fe para el próximo año y el Sínodo sobre “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana” que se celebrará del 7 al 28 de octubre de 2012. La misma visita que realizará a México y a la Isla de Cuba como momentos especiales para el continente Latinoamericano, el continente de la esperanza en medio de violencia y de situaciones sociales que han hecho cambiar la visión esperanzadora de estos países.

En esta solemnidad de la Virgen de Guadalupe, el Sumo Pontífice invitó a todos los fieles a preparar con un corazón siempre disponible el tiempo de la Navidad, como un tiempo de paz y de unidad familiar en las parroquias, animando del mismo modo la actual “misión continental” que se ha promovido desde Aparecida, para que la fe cristiana arraigue más profundamente en el corazón de las personas y los pueblos latinoamericanos como acontecimiento fundante y encuentro vivificante con Cristo. El continente de la esperanza sigue siendo reconocido por su esfuerzo y lucha constante en querer superar sus dificultades y seguir anunciando la semilla del Evangelio que recibió hace un poco más de 500 años en la primera evangelización.

sábado, 19 de noviembre de 2011

¡ TEN CONFIANZA, ÁFRICA, Y LEVÁNTATE !

El Papa Benedicto XVI ha visitado el país de Benín ubicado al occidente del continente africano, un país que según las estadísticas no ha vivido una guerra armada como la han vivido tantos países vecinos, sobre todo al norte del continente, se puede decir que quien va a Benín encuentra paz, seguridad y acogida por parte de sus habitantes. La lengua que predomina es el francés, también se hablan otros dialectos, con un índice de pobreza media en comparación a otros países que viven una pobreza extrema. Este país de esperanza fue visitado del 18 al 20 de noviembre por el Papa cuyo objetivo principal es el de “devolver a África la esperanza necesaria para levantarse nuevamente y construir con valentía su futuro”. Y esta fue la brújala del discurso pronunciado ante los representantes del gobierno y de algunas religiones.

Un mensaje lleno de símbolos en un continente que es fuente de esperanza, la mano la ha puesto el Papa, como ejemplo de unidad conociendo la diversidad de cada uno de los dedos, pero que todos juntos forman la mano que estirada significa esperar, dar y recibir, querida por el mismo Dios para darnos su amor y recibir nuestra humildad. Dios no la quiere para que se atente contra la vida, sino para defenderla en todas las circunstancia y en todos los momentos. Conociendo la situación de violencia que atraviesan los países del norte de África, Nigeria, Egipto, Libia, estas palabras del Papa deben resonar cada vez más fuerte en el sentido de defender la vida y la integridad de la persona.

Yelmo, ancla y lámpara, son signos que la Sagrada Escritura utiliza para hablar de la esperanza para el cristiano y que el Sumo Pontífice las ha retomado de manera especial para animar y revitalizar la fe de los creyentes presentes en Benín, para que la fe y la esperanza estén siempre puestas en Dios que es toda fuente de quien ha puesto su confianza en Él. La presencia del Papa en tierras Áfricas, es sin duda, uno de los momentos más importantes por la ilusión que se tiene de parte de la Iglesia a este continente llamado desde hace mucho tiempo, el “Continente de la Esperanza”.

domingo, 30 de octubre de 2011

LA PAZ, UN COMPROMISO DE TODOS


El pasado 27 de octubre el Papa Benedicto XVI invitó a diferentes jefes y representantes de las Iglesias y comunidades eclesiales y de las Religiones del mundo a un importante encuentro en Asís, la Tierra de San Francisco, el Santo de la Paz, para orar por la Paz, bajo el lema: “Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz”. En el discurso del Papa se acentúa en la importancia de seguir luchando por la paz y la esperanza sobre todo en lugares donde han vivido largos años de guerra y violencia, y donde las consecuencias han sido lamentables. El Sumo Pontífice ve en este encuentro una oportunidad muy grande de continuar aunando esfuerzos para lograr la paz en el mundo e invita de manera especial a todos los representantes para que continúen con valentía en la conquista de este apreciado don con el trabajo de sus fieles.

El Papa ha identificado varios tipos de guerra, resaltando el terrorismo, que es un hecho que ha dejado muchas víctimas inocentes, niños y personas civiles. La ausencia de Dios en el corazón de las personas lleva también a generar violencia y guerra y esta indiferencia ha causado mucho dolor en las comunidades. La verdadera naturaleza de la Religión es fomentar espacios de diálogo y de paz, cuando no se cumplen estos propósitos es porque se está actuando de maneras diferente al querer de Dios y es aquí donde el mismo Vicario de Cristo ha reconocido que la violencia también se ha empleado a nombre de la fe cristiana, lo que contrasta con la verdadera naturaleza de la religión.

Algo que me llama la atención de manera especial es cuando el Papa habla de una “decadencia” del hombre, esto a consecuencia de la falta de fe y de la ambición de algunos poderosos que pretenden beneficiarse a sí mismo arruinando la vida de los demás y en especial a la juventud que se deja atraer fácilmente por las drogas, destruyendo sus propias vidas y las de las personas que los rodean, llevando a una degradación de la sociedad y de la humanidad, dejando como consecuencia la destrucción de la paz y de la armonía.

martes, 18 de octubre de 2011

AÑO DE LA FE

El evento que el Papa Benedicto XVI ha anunciado el pasado 16 de octubre en la Basílica de San Pedro, me ha llamado bastante la atención, se trata de un “Año de Fe” que se realizará desde el 11 de octubre de 2012 hasta el 24 noviembre de 2013 para recordar los 50 años de la apertura del Concilio Vaticano II, es sin duda un evento especial para la Iglesia, sobre todo por los problemas que viene afrontando en los último años, como la Secularización y el Laicismo que han llevado a los fieles a una descristianización, a tal punto que se viene perdiendo el sentido de la Fe, cayendo en un relativismo con relación al pecado y a la moral, creándose un “dios” personal que admite como bueno cualquier acto por inmoral que sea.

Ya el Papa Pablo VI había convocado a la Iglesia a vivir un año especial de la Fe y desde el 29 de junio de 1967 al 30 de junio de 1968 se realizó este acontecimiento donde se recordó el XIX centenario del martirio de los Apóstoles Pedro y Pablo y en la clausura de este año de gracia proclamó el Credo del Pueblo de Dios. El Papa Benedicto XVI consciente de este hecho de su antecesor, vuelve a convocar el Año de la Fe como un momento de gracia y de compromiso por una plena conversión a Dios, con el fin de reforzar la Fe en Él y de anunciarlo con alegría a todos los hombres de hoy.

La Iglesia está siempre preocupada por mantener a sus fieles en una misma Fe, sabe también que hay muchos enemigos que quieren confundir y hacer desviar del camino a sus devotos. Un año dedicado de manera especial a la Fe, es sin duda alguna, querer conservar y mantener una posición clara de esta virtud y de purificarla de todo lo que la corroe, de manera que se alimente y se fortalezca cada día más, a nivel personal y comunitario. Este momento especial hará que muchas personas que se han alejado de la Iglesia, vuelvan nuevamente a las manos de Dios y se conviertan en nuevos mensajeros del Evangelio.